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¿Te despiertas con el corazón acelerado? Estas son las causas más comunes y cuándo preocuparse

Por admin 7 min de lectura

Despertarse durante la noche con la sensación de que el corazón late demasiado rápido, fuerte o de manera irregular puede provocar una preocupación inmediata. En medio del silencio y con el cuerpo en reposo, cualquier cambio en el ritmo cardíaco parece mucho más evidente. Sin embargo, especialistas consultados por la revista estadounidense Prevention señalan que las palpitaciones nocturnas son relativamente frecuentes y que, en muchos casos, pueden estar relacionadas con factores transitorios que no necesariamente representan una emergencia cardíaca.

Las personas pueden describirlas de diferentes maneras: como un aleteo dentro del pecho, golpes fuertes, latidos que parecen saltarse, pausas breves seguidas de un latido intenso o una sensación de ritmo acelerado e irregular. También puede aparecer la impresión de que el corazón “se sale del pecho”, una experiencia que puede ser muy angustiante aunque no siempre esté relacionada con una enfermedad grave.

La percepción se vuelve especialmente intensa al acostarse. Durante el día, el movimiento, las conversaciones, el ruido y las actividades mantienen la atención ocupada. Por la noche, en cambio, hay menos estímulos externos y es más fácil concentrarse en las sensaciones corporales.

Además, algunas posiciones pueden hacer que el latido se perciba con mayor intensidad. Recostarse sobre el lado izquierdo o boca abajo puede aumentar la conciencia de los movimientos del corazón sin que eso signifique, por sí mismo, que exista una alteración cardíaca.

Estrés, ansiedad y cafeína pueden estar detrás del corazón acelerado

Entre las causas más frecuentes de las palpitaciones nocturnas aparecen el estrés y la ansiedad. Una jornada especialmente complicada, una preocupación persistente o incluso la tensión acumulada durante el día pueden hacer que el sistema nervioso permanezca más activado de lo habitual cuando llega la hora de dormir.

La alimentación y algunas bebidas también pueden influir. La cafeína consumida durante las últimas horas del día, el alcohol y la deshidratación son factores que los especialistas consideran posibles desencadenantes. El reflujo ácido también puede producir sensaciones en el pecho que algunas personas confunden con alteraciones del corazón o contribuir a que sean más perceptibles.

Por esta razón, cuando una persona tiene un episodio ocasional, puede ser útil revisar qué ocurrió durante las horas anteriores. Haber tomado varias tazas de café, consumido alcohol, dormido poco, atravesado un periodo de estrés o bebido poca agua puede ofrecer algunas pistas.

Esto no significa que las palpitaciones deban atribuirse automáticamente a esos factores. Si son recurrentes o aparecen acompañadas de otros síntomas, es necesario buscar una valoración médica.

Los medicamentos también pueden influir

Los especialistas señalan que algunos medicamentos pueden estar relacionados con la aparición de palpitaciones. La American Heart Association ha indicado que determinados fármacos utilizados para tratar problemas cardiovasculares y otras enfermedades pueden asociarse con cambios en la percepción del ritmo cardíaco.

Por ello, si las palpitaciones comenzaron después de iniciar un medicamento, cambiar una dosis o incorporar algún tratamiento nuevo, conviene comentarlo con el profesional que lo indicó.

No es recomendable suspender un medicamento por cuenta propia para intentar eliminar las palpitaciones. La relación entre un fármaco y el síntoma debe evaluarse considerando el estado general de salud y el tratamiento específico de cada persona.

La apnea del sueño puede exigirle más al corazón

Una causa que puede pasar desapercibida es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno caracterizado por pausas repetidas en la respiración mientras una persona duerme.

Durante estos episodios, los niveles de oxígeno pueden disminuir y el organismo responde realizando un esfuerzo adicional para mantener las funciones vitales. Estas alteraciones pueden favorecer cambios en el ritmo cardíaco y están relacionadas con un mayor riesgo de fibrilación auricular, un tipo de arritmia.

Por eso, cuando las palpitaciones aparecen repetidamente durante la noche y además existen ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares frecuentes o somnolencia excesiva durante el día, puede ser conveniente comentar estos síntomas con un médico.

La relación entre sueño y salud cardiovascular es cada vez más relevante. Los problemas respiratorios nocturnos no solamente afectan la calidad del descanso, sino que también pueden tener consecuencias sobre el sistema cardiovascular cuando permanecen sin tratamiento.

Menopausia: los cambios hormonales también pueden provocar palpitaciones

Las mujeres que atraviesan la perimenopausia o la menopausia pueden experimentar palpitaciones como parte de los cambios hormonales de esta etapa.

Los sofocos, por ejemplo, pueden acompañarse de un aumento de la frecuencia cardíaca. Datos de la Endocrine Society señalan que durante un sofoco el corazón puede acelerar entre 8 y 16 latidos por minuto, una variación que puede resultar muy perceptible, especialmente cuando ocurre durante la noche.

Una investigación reciente también encontró una elevada frecuencia de palpitaciones nocturnas entre mujeres peri y posmenopáusicas. En ese estudio, la mitad de las participantes que experimentaban palpitaciones reportó episodios durante al menos un tercio de las noches observadas.

Los autores, sin embargo, señalaron que se trató de una investigación inicial y de escala reducida, por lo que sus resultados deben interpretarse con cautela.

En cualquier caso, los cambios hormonales pueden ayudar a explicar por qué algunas mujeres comienzan a experimentar durante esta etapa sensaciones que anteriormente no tenían.

¿Cuándo las palpitaciones pueden ser una señal de alerta?

La duración, la frecuencia y los síntomas que acompañan a las palpitaciones son elementos importantes para determinar si requieren atención médica.

Un episodio aislado que aparece después de una noche de poco descanso, una situación de estrés o el consumo de cafeína y que desaparece rápidamente no necesariamente representa una emergencia.

La situación cambia cuando las palpitaciones se repiten con frecuencia, duran más de unos minutos, despiertan constantemente a la persona o comienzan a afectar la calidad del sueño. En esos casos, es recomendable consultar con un profesional de la salud para investigar la causa.

La atención debe ser especialmente rápida cuando las palpitaciones aparecen junto con dolor o presión en el pecho, falta de aire, mareos intensos, desmayo o una sensación marcada de debilidad. Estos síntomas pueden indicar un problema cardiovascular que requiere valoración inmediata.

Dependiendo de las características de cada caso, el médico puede solicitar un electrocardiograma u ordenar el uso de un monitor cardíaco durante varias horas o días para registrar el ritmo del corazón mientras ocurren los episodios.

Escuchar el corazón por la noche no significa necesariamente que esté enfermo

Las palpitaciones nocturnas pueden ser desconcertantes precisamente porque aparecen cuando el cuerpo debería estar descansando. Sin embargo, sentir con mayor intensidad los latidos no significa automáticamente que el corazón esté funcionando de manera anormal.

El silencio, la posición corporal y la ausencia de distracciones pueden hacer que sensaciones que durante el día pasan inadvertidas se vuelvan mucho más evidentes.

Aun así, tampoco conviene normalizar las palpitaciones recurrentes. Llevar un registro de cuándo aparecen, cuánto duran, qué se consumió durante el día, si hubo estrés, si ocurrieron después de acostarse y qué otros síntomas estuvieron presentes puede proporcionar información útil durante una consulta médica.

La clave está en encontrar un equilibrio: un episodio ocasional no debe convertirse automáticamente en motivo de pánico, pero los síntomas persistentes o acompañados de señales de alarma tampoco deben ignorarse. El corazón puede acelerarse por muchas razones, pero cuando el cuerpo insiste en enviar la misma señal, vale la pena averiguar por qué.

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Redacción de Acción Informativa.

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