EU prepara ofensiva terrestre contra cárteles en Latinoamérica
Pete Hegseth anunció operaciones terrestres contra grupos criminales y señaló al fentanilo en México entre los objetivos.
Estados Unidos prepara una nueva fase de su ofensiva contra organizaciones del narcotráfico en Latinoamérica, ahora con posibles operaciones terrestres, anunció el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión de la coalición anticárteles celebrada en Panamá.
El funcionario aseguró que Washington busca llevar a tierra el modelo de operaciones que ya desarrolla contra presuntas embarcaciones utilizadas para transportar drogas en el Caribe y el Pacífico oriental. La estrategia contempla trabajar con países aliados para atacar a organizaciones que Estados Unidos considera vinculadas con el narcotráfico y el llamado “narcoterrorismo”.
Hegseth habla de llevar la ofensiva a tierra
Durante su visita a Panamá, Hegseth afirmó que Estados Unidos pretende desarrollar con sus socios una capacidad operativa terrestre similar a la utilizada en las acciones contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas.
El funcionario mencionó específicamente la cooperación con Ecuador y Colombia, países con los que Washington busca ampliar las operaciones contra organizaciones criminales designadas por Estados Unidos como terroristas.
“Donde quiera que trafiquen drogas o amenacen al pueblo estadounidense o a nuestros socios, son un objetivo”, sostuvo Hegseth, al comparar a estas organizaciones con grupos como ISIS y Al Qaeda.
La declaración representa una ampliación del enfoque militar estadounidense en la región: de las operaciones marítimas a posibles acciones contra estructuras criminales localizadas en territorio latinoamericano.
Colombia se suma a la coalición de Estados Unidos
El anuncio ocurre después de que Colombia, bajo el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, se incorporara a la coalición anticárteles encabezada por Estados Unidos.
Hegseth afirmó que el nuevo gobierno colombiano solicitó la colaboración estadounidense para realizar operaciones militares conjuntas contra grupos vinculados con el narcoterrorismo. Colombia se convirtió así en el miembro número 19 de la iniciativa regional conocida como Shield of the Americas o Escudo de las Américas.
El acuerdo marca un cambio respecto de la política del anterior gobierno colombiano, encabezado por Gustavo Petro, que había mantenido una relación más distante con Washington en materia de operaciones militares contra organizaciones armadas.
De acuerdo con Hegseth, la cooperación podría incluir acciones contra grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y remanentes de las antiguas FARC, además de redes dedicadas al narcotráfico.
¿Qué países forman parte de la alianza?
La Coalición Anticárteles de las Américas forma parte de una estrategia impulsada por el gobierno de Donald Trump para coordinar esfuerzos militares y de seguridad contra organizaciones criminales de la región.
Entre los países participantes se encuentran Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú, además de otros gobiernos latinoamericanos y caribeños.
La iniciativa fue planteada por Trump como una alianza para utilizar capacidades militares y de seguridad con el objetivo de desmantelar redes de narcotráfico y organizaciones consideradas terroristas.
Con la incorporación de Colombia, la coalición alcanza 19 integrantes, según lo informado por Hegseth y la Casa Blanca.
El fentanilo en México, entre los objetivos
Durante su intervención, Hegseth señaló que la estrategia estadounidense abarcará distintas rutas y sustancias vinculadas con el narcotráfico.
El funcionario mencionó expresamente el fentanilo en México y el tráfico de cocaína procedente de Sudamérica.
“Desde aquí abajo, en el tráfico de cocaína, hasta el fentanilo en las plazas de México”, dijo Hegseth al explicar el alcance que pretende darle Estados Unidos a la ofensiva.
Sin embargo, México no forma parte actualmente de la coalición anticárteles encabezada por Washington.
La referencia al país ocurre en un contexto de fuerte presión estadounidense sobre las organizaciones criminales mexicanas y de una estrategia de la administración Trump que busca ampliar la cooperación militar y de inteligencia con gobiernos latinoamericanos.
México queda fuera de la alianza
Aunque el fentanilo producido y traficado desde México aparece entre las amenazas señaladas por Hegseth, México no participa en la alianza regional.
Esto es relevante porque el gobierno mexicano ha defendido que cualquier cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad debe respetar la soberanía nacional y realizarse mediante mecanismos de coordinación entre ambos países.
Por ahora, las declaraciones del jefe del Pentágono no implican el anuncio de una operación militar estadounidense dentro de México. Sí muestran, sin embargo, que Washington contempla una estrategia regional en la que las organizaciones criminales pueden convertirse en objetivos militares fuera de las aguas internacionales.
Estados Unidos defiende sus ataques contra embarcaciones
Desde septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses han realizado ataques contra presuntas embarcaciones de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental.
Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legalidad de estas operaciones y han advertido que podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, debido a que las personas atacadas no pasan por un proceso judicial antes de ser blanco de las acciones militares.
La organización Washington Office on Latin America (WOLA) documentó decenas de ataques y cuestionó que el gobierno estadounidense utilice la clasificación de determinadas organizaciones como terroristas para justificar el uso de la fuerza militar.
Hegseth, por su parte, defendió la estrategia y dejó claro que la administración Trump pretende mantenerla.
“No vamos a pasarlos por un proceso judicial donde sabemos que serán liberados”, afirmó el funcionario, al justificar la destrucción de las redes de narcotráfico.
Una estrategia que genera cuestionamientos legales
La expansión de las operaciones hacia tierra abre nuevas interrogantes sobre soberanía, derecho internacional y uso de la fuerza militar.
Una operación estadounidense en territorio de otro país requiere, en términos generales, la participación o autorización del gobierno correspondiente. Por eso, la incorporación de gobiernos como el de Colombia resulta relevante para Washington.
Al mismo tiempo, organizaciones defensoras de derechos humanos han cuestionado que los presuntos narcotraficantes sean tratados como combatientes en un conflicto armado, particularmente cuando las operaciones ocurren fuera de un escenario de guerra convencional.
El propio Hegseth ha criticado al Tribunal Penal Internacional (TPI) y ha llamado a los países latinoamericanos a rechazar su jurisdicción, en un contexto de creciente controversia sobre la legalidad de las operaciones estadounidenses contra grupos criminales.
¿Qué viene para la ofensiva antidrogas de EU?
La administración Trump busca que la cooperación regional pase de los acuerdos políticos a operaciones militares coordinadas, con intercambio de inteligencia, entrenamiento y acciones contra las estructuras de las organizaciones criminales.
El anuncio de Hegseth en Panamá coloca a Colombia como uno de los principales socios de Washington en esta nueva etapa y abre la posibilidad de operaciones conjuntas contra grupos armados y redes de narcotráfico.
Para México, la situación resulta especialmente relevante debido a que el gobierno estadounidense continúa colocando al fentanilo y a los cárteles mexicanos entre sus principales prioridades de seguridad.
Por ahora, Washington no ha anunciado una operación terrestre en territorio mexicano. Lo que sí confirmó Hegseth es que la estrategia estadounidense contra el narcotráfico ya no pretende limitarse al mar.
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