Trump cambia estrategia contra Irán y apuesta por una guerra económica
Trump anunció nuevas sanciones contra Irán y amenazó con castigar a países que mantengan vínculos económicos con Teherán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ofensiva económica contra Irán mientras el conflicto entre ambos países se acerca a los seis meses, con el objetivo declarado de aumentar la presión sobre el régimen iraní y reducir su capacidad para sostener la guerra.
Trump calificó la medida como una “operación económica” sin precedentes y advirtió que cualquier país cuyas instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales ayuden a Irán enfrentará “tremendas consecuencias económicas”.
El anuncio representa un cambio en el énfasis de Washington: la administración Trump busca utilizar sanciones, aislamiento financiero y presión sobre los socios comerciales de Teherán en lugar de recurrir, al menos por ahora, a una nueva ofensiva militar de gran escala.
Bessent asegura que buscan el colapso del régimen iraní
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, explicó este jueves que la nueva estrategia tiene como objetivo provocar el “colapso” del régimen iraní mediante una campaña coordinada de presión económica.
“Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen”, afirmó Bessent en declaraciones a CNBC. También anticipó que Washington prepara las sanciones más duras de su historia y que dará a conocer los detalles de las nuevas medidas el próximo lunes.
Bessent sostuvo además que una política de máxima presión económica hace menos probable que Estados Unidos reanude, por ahora, una operación militar de gran escala.
“Si estamos aplicando la máxima presión económica, eso significa que probablemente no habrá una reactivación bélica a gran escala”, declaró, aunque matizó que esta posibilidad no está descartada de manera permanente.
Washington presiona a los países que comercian con Irán
La estrategia estadounidense no se limita a las empresas iraníes.
Trump advirtió que los países que mantengan relaciones económicas con Teherán también podrían enfrentar medidas estadounidenses, lo que abre la puerta a sanciones secundarias contra compañías e instituciones extranjeras.
Bessent fue especialmente enfático con los aliados de Washington al señalar que están “con nosotros o contra nosotros”.
Uno de los principales focos de atención es China, debido a su papel como comprador del petróleo iraní. Datos citados por Reuters señalan que China adquirió más de 80% del petróleo iraní transportado por vía marítima en 2025.
El funcionario estadounidense pidió a Beijing sumarse a la estrategia, aunque evitó precisar públicamente qué medidas podría adoptar Washington contra empresas chinas que continúen haciendo negocios con Irán.
La economía iraní ya enfrenta una fuerte presión
La nueva ofensiva llega cuando la economía iraní arrastra décadas de sanciones internacionales, además de los efectos provocados por el conflicto actual.
El país enfrenta una fuerte depreciación de su moneda y elevados niveles de inflación. La presión sobre el sistema financiero también ha llevado al Departamento del Tesoro estadounidense a perseguir redes utilizadas por Irán para mover divisas y mantener sus operaciones económicas fuera de los canales tradicionales.
Estados Unidos ya había intensificado durante 2026 sus sanciones contra empresas, embarcaciones, intermediarios financieros y redes relacionadas con las exportaciones de petróleo iraní. Entre las medidas anteriores se encuentran acciones contra redes que, según Washington, generan ingresos para el aparato militar iraní.
La nueva estrategia busca ampliar esa presión y dificultar todavía más que Teherán encuentre compradores, intermediarios financieros y rutas comerciales para mantener sus ingresos.
Irán califica las sanciones como “terrorismo económico”
El gobierno iraní rechazó la nueva estrategia estadounidense.
El ministro de Exteriores, Abás Araqchi, calificó las amenazas de Trump como la continuación de una “política fracasada” y afirmó que la estrategia terminará provocando una nueva derrota para Washington.
Araqchi también acusó al gobierno estadounidense de utilizar las amenazas contra Irán para desviar la atención de sus propios problemas económicos.
Horas después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán endureció el tono y calificó las nuevas sanciones de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad”.
Teherán sostiene que las medidas afectan directamente a la población iraní y responsabilizó a Estados Unidos por las consecuencias humanitarias de su política de presión.
¿Significa esto el fin de los ataques militares?
Por ahora, no.
Lo que Bessent planteó es que la intensificación de la presión económica hace menos probable una nueva operación militar estadounidense de gran escala en el corto plazo.
La administración Trump mantiene abierta la posibilidad de recurrir nuevamente a la fuerza si considera que sus objetivos no se cumplen mediante las sanciones y el aislamiento económico.
El cambio de estrategia ocurre además mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán permanecen estancadas y la situación en el estrecho de Ormuz continúa siendo un punto de tensión para el comercio internacional y el mercado energético.
China, el petróleo y el estrecho de Ormuz
El papel de China puede convertirse en uno de los principales desafíos para la estrategia estadounidense.
Beijing es uno de los principales compradores del petróleo iraní y, por lo tanto, cualquier intento de Washington de cortar completamente los ingresos petroleros de Teherán podría aumentar las tensiones entre las dos mayores economías del mundo.
El estrecho de Ormuz también es clave. Se trata de una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir en los precios internacionales de la energía.
Tras el anuncio de Trump, el precio del petróleo volvió a subir. El Brent llegó a superar los 94 dólares por barril, mientras el WTI avanzó hasta alrededor de 87.50 dólares, según datos reportados este jueves.
Una nueva fase de la guerra
La estrategia anunciada por Trump marca una nueva etapa en el conflicto.
Después de meses de enfrentamientos, Washington busca ahora utilizar el sistema financiero internacional, las exportaciones petroleras y las relaciones comerciales como herramientas para presionar a Teherán.
El objetivo declarado por Bessent es todavía más ambicioso: forzar el colapso del régimen iraní sin necesidad de una nueva escalada militar de gran magnitud.
La efectividad de la estrategia dependerá, en buena medida, de cuánto logre Estados Unidos coordinar a sus aliados y de si países como China mantienen sus relaciones comerciales con Irán.
Por ahora, Trump ha dejado clara su apuesta: más sanciones, mayor aislamiento financiero y presión sobre cualquier país que ayude económicamente a Teherán.
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