Siete trabajadores de Pemex murieron en el primer semestre de 2026
Siete trabajadores murieron en instalaciones de Pemex entre enero y junio. El índice de frecuencia de accidentes subió 48.3 por ciento.
El 16 de julio de 2026, Pemex obtuvo cien puntos sobre cien y el primer lugar del ranking Integridad Corporativa 500, elaborado por Transparencia Mexicana, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y la revista Expansión. El reporte trimestral le dedica media página con imagen del listado. En el mismo documento, ochenta páginas de distancia, está la contabilidad del semestre: siete trabajadores muertos en instalaciones de la empresa, 61 lesionados y un índice de frecuencia de accidentes que subió 48.3 por ciento contra el año anterior.
El primer trimestre cerró con tres fatalidades y 29 lesionados, concentrados en Logística, que sumó doce lesionados y dos muertes. El segundo trimestre sumó cuatro fatalidades y 32 lesionados: dos en Exploración y Extracción, distribuidas entre plataformas, pozos y centros de proceso; una en la refinería de Salina Cruz; y una en el Centro Procesador de Gas y Terminal Atasta. El índice de frecuencia acumulado pasó de 0.29 accidentes por millón de horas-hombre a 0.43. El de gravedad, que mide días perdidos, saltó de 21 a 34: un aumento de 61.9 por ciento.
Aparte de esos siete, hay cinco muertos más. El 17 de marzo, un evento en las inmediaciones de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, asociado a lluvias intensas que provocaron el desborde e ignición de aguas aceitosas, dejó cinco personas fallecidas, una de ellas colaboradora de la empresa. Las otras cuatro no aparecen en el índice de frecuencia porque el indicador contabiliza personal de Pemex expuesto en jornada laboral. Las cifras no mienten: solo cuentan lo que fueron diseñadas para contar.
Los eventos graves también se multiplicaron. El índice de frecuencia de accidentes por pérdida de contención Tier 1 —la clasificación internacional para los incidentes más serios— pasó de 0.06 en el primer trimestre de 2025 a 0.26 en el mismo periodo de 2026, un alza de 333 por ciento. En el segundo trimestre se ubicó en 0.16, todavía 78 por ciento arriba del año anterior. ¿Qué tiene que ocurrir para que un indicador de seguridad se cuadruplique en doce meses?
La lista de incidentes del semestre da una idea. El 6 de marzo, incendio en el pozo exploratorio Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, tras un flujo de hidrocarburos y la ignición de gas acumulado que consumió el equipo de perforación; el cierre definitivo del pozo seguía en proceso al 30 de junio, con unidades médicas móviles atendiendo 42 comunidades. El 9 de abril, incendio en la planta de coque de la refinería Olmeca. El 11 de mayo, incendio en la torre de enfriamiento de la planta Hidros 2 en Salina Cruz, con seis lesionados —tres de Pemex y tres de una contratista— y el fallecimiento de uno de ellos dos días después. El 9 y el 21 de junio y el 7 de julio, tres pérdidas de contención sucesivas en ductos de combustóleo del mismo tramo Refinería-Terminal Marítima en Salina Cruz. El 18 de junio, fuga de gas amargo en el gasoducto Agave, de 30 pulgadas, en el campo Bakté.
Tres fugas en el mismo tramo de ducto en menos de un mes. En cualquier casa, si el mismo tubo se revienta tres veces en cuatro semanas, ya no llamas al plomero: cambias la tubería. Los tres eventos fueron reportados como reparados, con vigilancia y monitoreo posteriores.
El inventario de riesgos de seguridad industrial acumulado desde 2019 suma 1,033 casos identificados. Al cierre de junio se habían atendido 763, el 73.9 por ciento. Quedan 270 pendientes, con una inversión estimada de 14 mil 100 millones de pesos, dentro de un total de 31 mil 500 millones para todo el inventario. El avance entre marzo y junio fue de seis décimas de punto porcentual: de 73.3 a 73.9 por ciento.
En paralelo, el rubro de formación se contrajo. Las acciones de sensibilización en materia de inclusión y derechos humanos crecieron 13.6 por ciento, pero la participación en actividades de formación cayó 66.4 por ciento interanual. En capacitación sobre cultura ética y prevención de la corrupción participaron 497 personas trabajadoras en el segundo trimestre, y en el primero apenas 43, porque el programa institucional estaba “en proceso de autorización”. Pemex emplea a decenas de miles de personas.
Ese es el contraste que hace ruido. El índice IC500 evalúa 29 elementos agrupados en cinco factores: declaración de principios, relaciones con terceros, capacitación y alcance, mecanismos de denuncia y disponibilidad de la información. Mide si las políticas existen, si tienen calidad y si se difunden. No mide cuántas personas murieron trabajando. Los cien puntos son reales y el instrumento es serio; simplemente responde otra pregunta.
Para quien trabaja en el sector hay algo accionable. Los análisis de causa raíz de los eventos de Salina Cruz, del gasoducto Agave, del pozo Krem-1 y de la refinería Olmeca seguían en proceso al cierre del reporte, varios a cargo de terceros autorizados por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente. Esos informes son documentos públicos una vez concluidos, y son el único lugar donde quedará asentado por qué murieron esas personas. El siguiente reporte trimestral llega a finales de octubre.
Y la pregunta que conviene dejar sobre la mesa: si una empresa puede sacar cien de cien en integridad corporativa el mismo semestre en que sus accidentes incapacitantes suben 48 por ciento y mueren siete de sus trabajadores, ¿qué es exactamente lo que estamos midiendo cuando decimos que una empresa va bien?
Deja un comentario