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El 44% de los corales constructores de arrecifes está en riesgo de extinción por el cambio climático

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Los arrecifes de coral, considerados algunos de los ecosistemas más diversos del planeta, enfrentan una amenaza creciente por el calentamiento global. Un estudio internacional publicado en la revista científica Nature reveló que 340 de las 774 especies de corales constructores de arrecifes evaluadas se encuentran en categorías de riesgo de extinción, lo que representa 44% del total analizado.

La investigación fue realizada por especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), quienes examinaron el estado de conservación de estas especies y concluyeron que el cambio climático constituye su principal amenaza, tanto en la actualidad como a futuro.

Los resultados representan un deterioro importante respecto de la evaluación realizada en 2008, cuando aproximadamente un tercio de los corales constructores de arrecifes se encontraba amenazado. Desde entonces, el aumento de la temperatura de los océanos y los episodios de blanqueamiento han intensificado la presión sobre estos organismos.

Además, la evaluación se completó antes de las intensas olas de calor oceánicas registradas entre 2023 y 2025. Por ello, los especialistas advierten que las condiciones climáticas posteriores podrían agravar la situación de numerosas especies, aunque todavía es necesario realizar nuevas evaluaciones para determinar la magnitud de los daños.

El panorama refuerza la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento global y fortalecer las medidas de conservación para evitar que más especies desaparezcan.

¿Cuántas especies de coral están amenazadas?

El Grupo de Especialistas en Corales de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN volvió a evaluar las 892 especies de corales constructores de arrecifes incluidas en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la organización. El trabajo se apoyó en los datos disponibles y en la experiencia de más de 60 especialistas de distintas regiones del mundo.

De las 892 especies consideradas, 774 contaban con información suficiente para determinar su estado de conservación. De estas, 340 fueron clasificadas dentro de las categorías de mayor riesgo de extinción.

La evaluación identificó 33 especies en peligro crítico, 251 en peligro y 56 vulnerables. Estas categorías reflejan distintos niveles de amenaza y permiten identificar cuáles requieren medidas de protección especialmente urgentes.

La clasificación no significa que todas estas especies vayan a desaparecer de inmediato. Indica que enfrentan diferentes grados de riesgo, según factores como el tamaño de sus poblaciones, su distribución geográfica, las tendencias observadas y las presiones que afectan sus hábitats.

David Obura, copresidente del Grupo de Especialistas en Corales de la UICN y director de CORDIO África Oriental, en Kenia, describió el trabajo como la evaluación más exhaustiva hasta la fecha sobre el riesgo global de extinción de los corales constructores de arrecifes. También advirtió que los resultados evidencian el aumento acelerado de las amenazas que enfrentan estos ecosistemas.

El blanqueamiento de los corales: una señal de alarma

Uno de los principales problemas asociados con el calentamiento de los océanos es el blanqueamiento de los corales, un fenómeno que ocurre cuando estos organismos experimentan estrés ambiental, especialmente por temperaturas del agua superiores a las que pueden tolerar durante periodos prolongados.

Para comprenderlo, es necesario considerar la relación entre los corales y unas algas microscópicas conocidas como zooxantelas, que viven dentro de sus tejidos y mantienen una relación simbiótica con ellos. Estas algas realizan fotosíntesis y proporcionan buena parte de la energía que los corales necesitan para crecer y sobrevivir. A cambio, encuentran refugio y acceso a nutrientes.

Cuando el agua se calienta demasiado, esta relación puede alterarse. Los corales expulsan las algas o pierden sus pigmentos, por lo que dejan expuesto el esqueleto blanco que se encuentra debajo de sus tejidos. El resultado es el blanqueamiento, una señal de estrés que puede comprometer su supervivencia.

Un coral blanqueado no está necesariamente muerto. Si las condiciones ambientales mejoran con suficiente rapidez, puede recuperar su relación con las algas y sobrevivir. Sin embargo, cuando el estrés térmico persiste o se repite con frecuencia, disminuyen sus posibilidades de recuperación y aumenta el riesgo de mortalidad.

El problema se agrava cuando las olas de calor marinas afectan extensas regiones al mismo tiempo. En esos casos, los arrecifes tienen menos oportunidades de recuperarse entre un episodio y otro, lo que puede alterar su estructura y reducir su capacidad para sostener la vida marina.

Por qué los arrecifes son esenciales para la biodiversidad

Los arrecifes de coral ocupan una superficie relativamente pequeña de los océanos, pero albergan una enorme variedad de organismos. Sus estructuras ofrecen refugio, alimento y zonas de reproducción para numerosas especies de peces, moluscos, crustáceos y otros animales marinos.

Su importancia también se extiende a las comunidades humanas. De acuerdo con la información recogida por los especialistas, los arrecifes proporcionan beneficios económicos y sociales a poblaciones de más de 100 países tropicales.

La pesca asociada con estos ecosistemas contribuye a la alimentación y los ingresos de numerosas comunidades costeras. Asimismo, los arrecifes sostienen actividades turísticas, como el buceo y el esnórquel, que generan empleos y recursos económicos en distintas regiones.

Otra función importante es la protección de las costas. La estructura física de los arrecifes puede disipar parte de la energía de las olas y reducir la exposición de determinados litorales al oleaje. Cuando estos ecosistemas se degradan, algunas comunidades pueden quedar más expuestas a la erosión y a los efectos de las tormentas.

Por eso, la pérdida de corales no representa únicamente la desaparición de especies individuales. También puede desencadenar cambios en las cadenas alimentarias, reducir los recursos disponibles para las comunidades y debilitar la capacidad de los ecosistemas costeros para responder a fenómenos extremos.

El calentamiento global no afecta a todos los corales por igual

Aunque el cambio climático representa la principal amenaza identificada por la evaluación, los investigadores señalan que las respuestas de los corales varían según la especie, la población y la ubicación geográfica.

Algunos corales presentan características que les permiten tolerar temperaturas relativamente elevadas, mientras que otros son más sensibles a las variaciones térmicas. También influyen las condiciones locales, la calidad del agua, la disponibilidad de luz y la presencia de otros factores de estrés.

Sin embargo, una mayor tolerancia al calor no garantiza la supervivencia ante un calentamiento prolongado o ante episodios extremos cada vez más frecuentes. La capacidad de adaptación tiene límites, especialmente cuando los cambios ambientales ocurren con mayor rapidez de la que las poblaciones pueden responder.

Las olas de calor oceánicas registradas entre 2023 y 2025 ilustran la magnitud de este desafío. Debido a que la evaluación de la UICN terminó antes de esos episodios, sus cifras no incorporan por completo los posibles efectos posteriores sobre las especies estudiadas.

Por esta razón, los expertos consideran necesario mantener el seguimiento científico y actualizar las evaluaciones conforme se obtengan nuevos datos. Así será posible identificar qué especies y regiones necesitan medidas de conservación prioritarias.

Qué se puede hacer para proteger los arrecifes

La principal medida para reducir la amenaza climática es disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de la temperatura global. El calentamiento del océano está estrechamente relacionado con la acumulación de calor en el sistema climático, por lo que reducir las emisiones resulta fundamental para limitar la intensidad de las presiones futuras.

La UICN subraya que cada fracción de calentamiento que pueda evitarse es importante para conservar los arrecifes, su biodiversidad y las funciones ecológicas que desempeñan.

No obstante, la acción climática debe acompañarse de medidas para disminuir otras presiones locales. La contaminación, el deterioro de la calidad del agua, la sobrepesca y algunas prácticas costeras pueden debilitar los arrecifes y reducir su capacidad de recuperación frente al estrés térmico.

Por ello, la gestión de las áreas marinas protegidas, el manejo sostenible de la pesca y la reducción de los contaminantes que llegan al mar forman parte de las estrategias para mejorar las condiciones de estos ecosistemas.

Los especialistas también destacan la importancia de identificar los arrecifes que muestran mayor resistencia y conservar las poblaciones que podrían contribuir a la recuperación de otras áreas. Estas acciones no sustituyen la necesidad de reducir el calentamiento global, pero pueden ayudar a proteger la diversidad genética y fortalecer la capacidad de respuesta de los ecosistemas.

Una advertencia sobre el futuro de los océanos

El hecho de que 44% de las especies evaluadas se encuentre amenazado muestra la dimensión del problema que enfrentan los corales constructores de arrecifes. La comparación con la evaluación de 2008 también evidencia un deterioro que exige respuestas coordinadas entre gobiernos, comunidades, científicos y organismos internacionales.

Sin embargo, los resultados no significan que todos los arrecifes estén condenados a desaparecer. Las diferencias entre especies y regiones indican que todavía existen oportunidades para conservar poblaciones, reducir las presiones ambientales y mejorar las posibilidades de recuperación.

El desafío consiste en actuar antes de que los episodios de blanqueamiento y la degradación acumulada superen la capacidad de resistencia de estos ecosistemas. Para ello, será indispensable combinar la reducción de emisiones con la protección de los hábitats marinos y una vigilancia científica continua.

Los arrecifes de coral son mucho más que paisajes submarinos: sostienen biodiversidad, contribuyen a la seguridad alimentaria, protegen costas y respaldan economías locales. Su conservación dependerá, en buena medida, de las decisiones que se tomen para frenar el calentamiento global y evitar que las amenazas actuales se intensifiquen durante las próximas décadas.

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