Caminan hasta cuatro horas para estudiar; docente exige gratuidad en Durango
María de Lourdes Cervantes convirtió la deserción escolar en una lucha por eliminar cuotas en planteles de comunidades indígenas.
DURANGO.— Hay estudiantes del municipio de Mezquital que comienzan su día cuando todavía está oscuro. Algunos, de acuerdo con el testimonio de la profesora María de Lourdes Cervantes Mendoza, caminan entre tres y cuatro horas para llegar a clases a las ocho de la mañana.
Fue precisamente la ausencia de esos jóvenes en las aulas lo que llevó a la docente del plantel de Canoas a visitar sus comunidades y preguntar por qué estaban abandonando la educación media superior.
La respuesta, relata, fue encontrarse con familias sin recursos suficientes, jóvenes que habían salido a trabajar y casos todavía más graves: exalumnos que, según su testimonio, terminaron vinculados con grupos delictivos y posteriormente murieron en enfrentamientos.
“Deberían estar en su educación media superior, tomando su derecho a la educación”, sostiene Cervantes Mendoza.
A partir de esas visitas, la profesora comenzó a promover la condonación de las inscripciones en Canoas. La petición posteriormente creció para incluir planteles ubicados en comunidades indígenas como Guajolota, Charcos y Tierras Coloradas.
La docente asegura que su activismo desencadenó represalias laborales. Denuncia aislamiento dentro del plantel, restricciones, hostigamiento y expresiones discriminatorias relacionadas con su origen indígena. También afirma que acudió a organismos de derechos humanos.
El conflicto llegó después a las oficinas centrales del CECyTED, donde docentes, trabajadores, padres de familia y autoridades tradicionales realizaron protestas y exigieron una solución.
Cervantes Mendoza asegura que la madrugada del 28 de septiembre personas vestidas de negro y encapuchadas irrumpieron en el campamento instalado por los inconformes, golpearon a participantes y retiraron el plantón. Ella afirma que también fue agredida y despojada de su teléfono. Estas acusaciones requieren ser esclarecidas por las autoridades correspondientes.
Los inconformes exigen ahora gratuidad total de las inscripciones en planteles de comunidades indígenas, restitución de cuatro trabajadores, pago de salarios que aseguran están pendientes desde abril, cese de represalias y resolución del conflicto sindical.
También solicitan la remoción del director general del CECyTED, Cuauhtémoc Armas Enríquez.
El conflicto, sin embargo, comenzó mucho antes de los plantones, sindicatos y mesas de negociación: comenzó cuando una maestra descubrió que algunos de sus alumnos habían dejado de caminar horas para llegar a la escuela porque simplemente ya no podían seguir estudiando.
Deja un comentario