CDMX

276 mil habitantes menos: el éxodo silencioso de la capital hacia la periferia

La Ciudad de México ya no crece hacia adentro. Expulsa población hacia el Estado de México y Morelos. El precio del suelo lo decide todo. ¿Hasta cuándo?

Por admin 2 min de lectura
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La Ciudad de México dejó de ser la ciudad que crece. El fenómeno tiene décadas y sigue sin nombrarse con claridad: la capital expulsa población mientras la zona metropolitana que la rodea la absorbe. El movimiento no va hacia otros estados lejanos. Va hacia el borde.

Los municipios conurbados del Estado de México y del norte de Morelos concentran el crecimiento poblacional que las alcaldías centrales perdieron. Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza llevan años de saldo negativo o crecimiento marginal. Las periféricas resistieron mejor. Pero el destino real del éxodo está fuera de los límites de la ciudad.

La causa dominante es el precio del suelo. La vivienda en el centro dejó de ser accesible para el ingreso medio, y el ingreso medio se movió a donde alcanzaba. No fue una decisión de estilo de vida. Fue una decisión aritmética.

El costo de esa aritmética es el traslado. Quien se mudó a cuarenta kilómetros para pagar una renta viable compró también dos horas diarias de camino. La ciudad no perdió a esas personas: sigue empleándolas, sigue recibiendo su consumo y sigue congestionando sus calles con ellas cada mañana. Solo dejó de alojarlas.

Y ahí está la trampa de política pública. El padrón que paga predial en la CDMX se reduce, mientras la demanda sobre su infraestructura no se reduce en absoluto. La ciudad atiende más gente de la que cobra.

Los desarrollos de vivienda vertical en corredores centrales apuntan a revertirlo, pero el segmento al que se dirigen no es el que se fue. El ingreso medio que salió por precio no regresa por departamentos de alto costo.

Mientras el precio del suelo central siga desacoplado del ingreso medio, la expulsión continúa. Y con ella, el reloj que despierta a media ciudad antes de las seis.

¿Cuántas familias de tu colonia ya hicieron las cuentas y se fueron? La pregunta no es retórica. Cada año decenas de miles de hogares de ingresos bajos y medios cruzan el límite administrativo.

La ZMVM sigue creciendo. La CDMX, en cambio, se queda con la infraestructura, el empleo y el tráfico, pero con menos vecinos que paguen el predial que la sostiene. Esa es la cuenta que todavía no se cierra.

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Redacción de Acción Informativa.

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