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El alcohol ya no solo amenaza al hígado: las muertes por cáncer asociadas a su consumo se duplican

Por admin 7 min de lectura

Las muertes por cáncer relacionadas con el consumo de alcohol se han duplicado en Estados Unidos en poco más de tres décadas, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en The Lancet Regional Health—Americas. La investigación encontró que más de 23 mil personas murieron por cánceres atribuibles al alcohol en 2023, frente a unas 11 mil registradas en 1990.

El incremento no se concentra únicamente en el cáncer de hígado, una enfermedad cuya relación con el consumo excesivo de alcohol es ampliamente conocida. Los investigadores encontraron que el alcohol está asociado con la mortalidad por distintos tipos de cáncer y que algunos de ellos tienen un peso particularmente importante dependiendo de la edad y el sexo.

“Lo más sorprendente fue la amplitud del posible impacto del alcohol entre los tipos de cáncer”, señaló el doctor Chinmay Jani, investigador principal en hematología y oncología del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami.

La investigación analizó tres décadas de información para observar cómo evolucionaron las muertes por distintos tipos de cáncer en los que el alcohol es considerado un factor de riesgo. Los resultados muestran que el problema se extiende a diferentes grupos de edad y regiones de Estados Unidos.

El cáncer de colon destaca entre los adultos jóvenes

Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores fue el peso que tienen determinados tipos de cáncer entre las personas más jóvenes.

Entre los hombres de 20 a 54 años, el cáncer colorrectal fue la principal causa de muerte por cáncer relacionada con el alcohol. En las mujeres del mismo grupo de edad, el primer lugar correspondió al cáncer de mama, seguido por el cáncer colorrectal.

Estos datos son relevantes porque muestran que las consecuencias relacionadas con el alcohol no corresponden únicamente a las personas mayores ni se limitan a enfermedades hepáticas.

En los hombres de 55 años o más, el cáncer de hígado sí representó la mayor proporción de las muertes asociadas al alcohol, seguido por los cánceres de esófago y colon. Entre las mujeres, el cáncer de mama se mantuvo como la principal causa de mortalidad por cáncer vinculada al consumo de alcohol.

Para Jani, uno de los principales objetivos de los resultados es ampliar la percepción pública sobre la relación entre bebidas alcohólicas y cáncer.

El especialista destacó que muchas personas conocen la relación entre alcohol y cáncer de hígado, pero existe menor conciencia sobre su posible contribución al desarrollo de tumores colorrectales, de esófago, mama, páncreas y próstata.

El alcohol está reconocido como carcinógeno

La relación entre alcohol y cáncer no es una hipótesis nueva. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) reconoce desde hace años al alcohol como carcinógeno para los seres humanos.

Los investigadores recuerdan que el alcohol se encuentra dentro de la misma categoría general de carcinogenicidad que sustancias ampliamente reconocidas por su capacidad de provocar cáncer, como el humo del tabaco y el amianto. Esto no significa que todas estas sustancias tengan el mismo nivel de riesgo o actúen de la misma manera, sino que existe evidencia suficiente para clasificarlas como agentes carcinógenos.

El consumo de alcohol puede intervenir en diferentes procesos biológicos relacionados con el cáncer. Uno de ellos ocurre cuando el organismo descompone el etanol y produce acetaldehído, una sustancia capaz de dañar el ADN. El alcohol también puede favorecer procesos de estrés oxidativo, alterar determinados mecanismos hormonales y facilitar la absorción de otras sustancias dañinas.

El efecto tampoco depende exclusivamente de un único tipo de bebida. El factor relevante es el etanol, por lo que cerveza, vino y bebidas destiladas pueden contribuir al riesgo cuando contienen alcohol.

Una tendencia que aumentó en casi todo el país

El estudio encontró que los hombres y las personas de 55 años o más concentran la mayor cantidad de muertes por cáncer relacionadas con el alcohol. Sin embargo, los investigadores observaron incrementos en la mayoría de los tipos de cáncer analizados, grupos de edad y regiones del país.

También existieron diferencias geográficas importantes. En 2023, Washington D.C. presentó las tasas más elevadas de mortalidad por cáncer atribuible al alcohol, mientras que Utah registró las más bajas.

Estas diferencias pueden estar relacionadas con múltiples factores, entre ellos los patrones de consumo de alcohol, las características demográficas, el acceso a servicios de salud, los hábitos de prevención y otros factores sociales y económicos. Por ello, una tasa más alta o más baja en un territorio no puede atribuirse automáticamente a una sola causa.

Lo que sí permite observar la investigación es que el impacto del alcohol sobre la mortalidad por cáncer tiene una presencia amplia y no está concentrado en una región específica.

¿Existe una cantidad de alcohol completamente segura?

Una de las cuestiones más difíciles en materia de prevención es determinar qué cantidad de alcohol podría considerarse segura frente al riesgo de cáncer.

Los investigadores señalan que todavía no se conoce una dosis mínima que pueda garantizar ausencia de riesgo. Por ello, Jani plantea que reducir el consumo tanto como sea posible puede ayudar a disminuir el impacto potencial sobre la salud.

Esto no significa que una persona que consume alcohol vaya necesariamente a desarrollar cáncer. El cáncer es una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores genéticos, ambientales y relacionados con el estilo de vida. Sin embargo, el alcohol constituye uno de los factores de riesgo que pueden modificarse.

El mensaje de los investigadores, por tanto, no se centra únicamente en recomendar la abstinencia, sino en aumentar la información disponible para que las personas comprendan que reducir el consumo también puede formar parte de una estrategia de prevención.

Una advertencia que va más allá del hígado

Para el doctor Gilberto Lopes, jefe de oncología médica del Sylvester Cancer Center, uno de los principales mensajes del estudio es que el riesgo asociado al alcohol no pertenece exclusivamente a una enfermedad ni a un grupo de personas.

Esta perspectiva resulta especialmente importante porque durante mucho tiempo la conversación pública sobre alcohol y cáncer se ha concentrado en el hígado. Sin embargo, los resultados muestran un panorama mucho más amplio, con un impacto relevante en cánceres que afectan órganos y tejidos diferentes.

La investigación no demuestra que el alcohol sea la única causa de las muertes analizadas, sino que estima la proporción de mortalidad por cáncer relacionada con este factor de riesgo. Aun así, el incremento observado entre 1990 y 2023 plantea un desafío para la prevención y la educación sanitaria.

Para los especialistas, conocer esta relación puede ayudar a que las personas incorporen el consumo de alcohol dentro de las decisiones que pueden modificar para reducir su riesgo de cáncer.

En un escenario en el que las muertes por cáncer relacionadas con el alcohol pasaron de alrededor de 11 mil a más de 23 mil en Estados Unidos, el estudio plantea una conclusión clara: la relación entre alcohol y cáncer es mucho más amplia de lo que suele percibirse y sus efectos pueden alcanzar tanto a adultos mayores como a personas relativamente jóvenes.

Los resultados, publicados el 2 de septiembre, refuerzan así la importancia de considerar el consumo de alcohol dentro de las estrategias de prevención del cáncer, no como un problema limitado al hígado, sino como un factor que puede intervenir en diferentes enfermedades oncológicas y cuya reducción puede contribuir a disminuir riesgos a largo plazo.

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Redacción de Acción Informativa.

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