Crimen organizado usa criptomonedas e IA para lavar dinero, alerta GAFI
El GAFI alertó este 3 de septiembre sobre la expansión del “hawala digital”, que combina tecnología y redes informales para mover dinero ilícito.
Las redes profesionales de lavado de dinero utilizadas por organizaciones criminales están incorporando criptomonedas, mensajería cifrada, plataformas financieras digitales e inteligencia artificial (IA) para trasladar fondos con mayor rapidez y ampliar su alcance internacional, advirtió el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
En un informe publicado este 3 de septiembre de 2026, el organismo señaló que el uso de nuevas tecnologías está transformando los sistemas de banca clandestina, hawala y otros proveedores de servicios similares (HOSSPs), que pueden ser utilizados para facilitar operaciones financieras ilícitas.
El auge del “hawala digital”
Uno de los fenómenos identificados por el GAFI es la expansión del denominado “hawala digital”, una adaptación tecnológica de los sistemas informales de transferencia de valor basados en redes de intermediarios que operan bajo relaciones de confianza.
De acuerdo con el organismo internacional, casi 70% de los países y jurisdicciones consultados identificaron la integración de nuevas tecnologías en estas redes.
Los operadores pueden utilizar aplicaciones de mensajería cifrada, entre ellas WhatsApp, Telegram y Signal, para coordinar transferencias. Al mismo tiempo, los usuarios pueden iniciar operaciones mediante cuentas bancarias, billeteras móviles, plataformas fintech y sistemas de pagos instantáneos.
El cambio permite que estas redes funcionen con menos dependencia del traslado físico de efectivo y puedan coordinar operaciones entre diferentes países.
Criptomonedas y stablecoins entran en la operación
El reporte también identifica un mayor uso de activos virtuales, incluidas las llamadas stablecoins, criptomonedas diseñadas para mantener un valor relativamente estable.
Según el GAFI, estos activos pueden ser utilizados por operadores para saldar cuentas entre ellos sin necesidad de trasladar físicamente dinero de un país a otro.
El organismo también detectó el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial y hasta el desarrollo de aplicaciones diseñadas específicamente para operaciones relacionadas con el hawala.
La alerta se produce en un contexto de crecimiento de los riesgos asociados con los activos virtuales. En otro informe publicado en julio de 2026, el GAFI señaló que los grupos criminales están aprovechando vacíos regulatorios para mover miles de millones de dólares en recursos ilícitos mediante este sector.
Del efectivo al “lavado de dinero como servicio”
El GAFI advierte que la transformación tecnológica ocurre junto con una mayor profesionalización de las redes dedicadas al blanqueo de capitales.
El organismo identifica la expansión de un modelo conocido como “lavado de dinero como servicio”, en el que especialistas ofrecen a organizaciones criminales infraestructura y mecanismos para ocultar el origen de recursos a cambio de una comisión.
Estas estructuras pueden operar como empresas, con organizaciones transfronterizas, escalables y capaces de mover grandes cantidades de valor rápidamente. Además, pueden prestar sus servicios a diferentes grupos criminales.
El fenómeno ha dejado atrás la imagen de operaciones exclusivamente basadas en efectivo. El GAFI señala que estas redes utilizan cada vez más elementos del sistema financiero formal como puntos de entrada y salida para los recursos.
Entre ellos se encuentran cuentas bancarias, plataformas fintech, proveedores de servicios de pago, IBAN virtuales, tarjetas prepagadas y billeteras de activos virtuales.
Profesionales y negocios legales también pueden ser utilizados
El informe advierte que las redes de lavado pueden recurrir a abogados, contadores, auditores, notarios, asesores financieros, agentes inmobiliarios y empresas dedicadas a la constitución de sociedades para facilitar determinadas operaciones.
Esto representa un desafío para las autoridades financieras porque los recursos ilícitos pueden mezclarse con actividades y servicios que, por sí mismos, forman parte de la economía legal.
El GAFI destaca que la integración con el sistema financiero convencional permite a los grupos criminales aprovechar puntos débiles regulatorios y diferentes jurisdicciones para dificultar la detección del dinero.
Operaciones de cientos de millones de euros
La dimensión económica de estas redes también aparece en los casos analizados por el organismo.
De acuerdo con el informe, algunas investigaciones identificaron esquemas en los que fueron blanqueados más de 500 millones de euros en cuestión de pocos meses.
El GAFI recopiló información procedente de más de 50 jurisdicciones de su red mundial y socios para elaborar una visión internacional sobre el funcionamiento de estas estructuras y las respuestas disponibles para combatirlas.
Ya no se trata solamente de narcotráfico
El organismo señala que el uso de estos sistemas financieros clandestinos se ha extendido más allá de actividades tradicionalmente relacionadas con el dinero en efectivo.
Actualmente, las redes profesionales pueden utilizarse para ocultar recursos provenientes de fraudes, ciberdelincuencia, financiamiento del terrorismo, juegos de azar ilegales, narcotráfico, contrabando y otras modalidades de delincuencia organizada transnacional.
El GAFI también ha advertido este año sobre la creciente utilización de inteligencia artificial, identidades sintéticas y deepfakes en delitos relacionados con activos virtuales, fraude, hackeos y lavado de dinero.
GAFI pide mayor cooperación internacional
Giles Thomson, presidente del GAFI desde julio de 2026, calificó estas redes como un “multiplicador del riesgo” debido a su capacidad para operar de manera comercial, transfronteriza y cada vez más sofisticada.
El organismo plantea reforzar las capacidades de detección, investigación, persecución y desmantelamiento de estas redes, además de mejorar la cooperación entre autoridades, instituciones financieras y empresas privadas.
La preocupación central es que la tecnología permita a los operadores criminales aumentar la velocidad, escala y alcance de sus operaciones mientras aprovechan las diferencias regulatorias entre países.
Con el crecimiento de los pagos digitales y los activos virtuales, el reto para las autoridades ya no consiste únicamente en seguir el rastro del efectivo: también implica identificar cómo las redes informales, las plataformas digitales y el sistema financiero tradicional se conectan para mover recursos ilícitos.
Deja un comentario