México y Perú reanudan relaciones diplomáticas: ¿qué significa el acuerdo?
México y Perú reanudaron relaciones este 7 de agosto, tras la ruptura por el asilo otorgado a Betssy Chávez.
Los gobiernos de México y Perú acordaron este viernes 7 de agosto de 2026 restablecer sus relaciones diplomáticas, luego de meses de ruptura formal y de varios años de tensiones políticas derivadas de la crisis que llevó a la salida del expresidente peruano Pedro Castillo.
La decisión fue anunciada de manera simultánea por las cancillerías de ambos países, que destacaron los lazos históricos de amistad, cooperación y hermandad entre las dos naciones.
El acuerdo también establece el compromiso de respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, con el objetivo de encauzar nuevamente la relación bilateral.
El restablecimiento ocurre después de que el Gobierno de Perú otorgara un salvoconducto a Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo, para salir de la Embajada de México en Lima y trasladarse a territorio mexicano.
Betssy Chávez sale de Perú rumbo a México
Uno de los puntos centrales para destrabar la relación bilateral fue la situación de Betssy Chávez, quien permanecía bajo protección diplomática mexicana en Lima.
Chávez, quien fue presidenta del Consejo de Ministros durante el gobierno de Pedro Castillo, enfrenta en Perú acusaciones relacionadas con su presunta participación en el intento de Castillo de disolver el Congreso el 7 de diciembre de 2022.
El Gobierno peruano concedió el salvoconducto que permitió su salida del país. El canciller peruano Carlos Espá confirmó que Chávez abandonó Perú durante la noche del jueves y que se encontraba en buen estado de salud.
Aunque permitió su salida hacia México, Perú dejó abierta la posibilidad de solicitar posteriormente su extradición, de acuerdo con la información difundida por las autoridades peruanas.
La presidenta Claudia Sheinbaum había informado previamente que México había solicitado el salvoconducto como parte de las conversaciones sostenidas con el nuevo Gobierno peruano.
“Con esto se van a restablecer las relaciones con Perú”, señaló la mandataria al explicar el acuerdo.
¿Por qué México y Perú rompieron relaciones?
La ruptura formal ocurrió el 3 de noviembre de 2025, cuando Perú anunció el rompimiento de relaciones diplomáticas con México después de que el Gobierno mexicano concediera asilo político a Betssy Chávez.
Para Lima, la decisión mexicana representó una intervención en asuntos internos. México, en cambio, sostuvo que el otorgamiento de asilo corresponde a sus atribuciones en materia de política exterior.
La crisis, sin embargo, había comenzado mucho antes.
El punto de quiebre se produjo el 7 de diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo anunció la disolución del Congreso peruano y la instauración de un gobierno de excepción. El intento fracasó y Castillo fue detenido horas después.
México mantuvo una postura crítica frente al proceso que llevó a la salida de Castillo y posteriormente concedió protección y asilo a integrantes de su familia.
La relación se deterioró todavía más durante el gobierno de Dina Boluarte, quien llegó a la Presidencia de Perú después de la destitución de Castillo.
La tensión llegó a las embajadas
El conflicto diplomático provocó una serie de medidas entre ambos gobiernos.
Perú retiró a su embajador en México y posteriormente decidió romper formalmente las relaciones diplomáticas en noviembre de 2025.
México también había reducido previamente su representación diplomática en Perú después de que el Gobierno de Boluarte expulsara al embajador mexicano.
A pesar de la ruptura, los vínculos consulares continuaron funcionando para atender a ciudadanos de ambos países.
La crisis también afectó otros ámbitos de la relación bilateral. En 2024, México anunció cambios en los requisitos de ingreso para ciudadanos peruanos, mientras que Perú respondió con medidas similares para ciudadanos mexicanos.
Keiko Fujimori abrió la puerta al acercamiento
El cambio en la relación comenzó a tomar forma con la llegada del nuevo Gobierno peruano encabezado por Keiko Fujimori.
Antes de asumir la Presidencia, Fujimori manifestó su intención de recomponer las relaciones con México y superar el conflicto diplomático que había marcado los últimos años.
En los días previos al anuncio oficial, representantes de ambos gobiernos confirmaron que mantenían conversaciones para avanzar hacia la normalización de los vínculos.
El canciller peruano Carlos Espá había señalado que existía disposición para recuperar la relación con México y destacó los vínculos históricos entre ambos países.
Finalmente, las negociaciones desembocaron en el anuncio conjunto de este 7 de agosto.
¿Qué cambia con el restablecimiento de relaciones?
La reanudación de relaciones diplomáticas permite a México y Perú avanzar nuevamente hacia una relación institucional plena.
El siguiente paso será reconstruir los mecanismos de diálogo político y cooperación entre ambos gobiernos, además de avanzar en la normalización de sus representaciones diplomáticas.
De acuerdo con reportes sobre el acuerdo, ambos países prevén trabajar en una hoja de ruta bilateral y avanzar hacia la reapertura de sus embajadas.
La normalización también puede facilitar nuevamente la cooperación en áreas como comercio, turismo, cultura, educación y atención consular.
Un conflicto que comenzó en 2022
Aunque la ruptura diplomática ocurrió formalmente en 2025, el deterioro de la relación entre México y Perú se remonta a la crisis política peruana de diciembre de 2022.
Desde entonces, los gobiernos mexicanos mantuvieron una posición crítica respecto al proceso contra Castillo, mientras que las autoridades peruanas defendieron las decisiones adoptadas después de su intento de disolver el Congreso.
La disputa involucró a tres gobiernos peruanos y dos administraciones mexicanas, además de generar desacuerdos sobre la Alianza del Pacífico, el asilo político y la representación diplomática.
Ahora, con el restablecimiento anunciado este viernes, ambos países buscan dejar atrás esa etapa y recuperar los canales institucionales de comunicación.
El acuerdo no elimina las diferencias políticas que persisten alrededor del caso Pedro Castillo, pero sí abre una nueva etapa para la relación bilateral entre México y Perú.
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