Estilo de Vida

Cocina inteligente: ahorra 30 minutos al día con método de chef

El sistema de organización de restaurantes ahorra media hora diaria en el hogar al estructurar zonas de trabajo.

Por admin 3 min de lectura

La metodología de estaciones utilizadas en los restaurantes de la Ciudad de México reduce hasta treinta minutos en la chamba diaria de preparación de alimentos en casas habitación. El modelo divide el espacio en áreas para almacenaje, corte, cocción y limpieza.

La técnica establece que los ingredientes y herramientas se ubican según el orden de uso. En la capital, donde los cuartos de cocina miden entre cuatro y seis metros cuadrados, separe la mesa de picar de la estufa elimina traslados entre la refrigeradora y el fogón.

Análisis de ergonomía en el sector gastronómico señalan que el 40 por ciento del tiempo en la cocina se ocupa en buscar utensilios o trasladarse de un punto a otro. La implementación de un flujo de trabajo lineal resta movimientos al proceso.

El alojamiento en anaqueles obedece a la frecuencia de uso. Los objetos de empleo diario, como cucharas, sartenes y cuchillos, se colocan en una radio de alcance del brazo desde la estufa. Las ollas de presión, vaporeras y aparatos de uso mensual se guardan en los niveles superiores o interiores de los muebles.

El sistema FIFO (First In, First Out, por sus siglas en inglés) dicta que los productos con fecha de caducidad más cercanos se posicionen al frente de la despensa o refrigerador. El etiquetado con marcador y cinta adhesiva en recipientes de plástico o vidrio evita el tirado de comida por olvido.

La práctica del mise en place consiste en lavar, pelar y cortar los ingredientes antes de encender el fuego. En el contexto doméstico, esto significa dejar listos los tomates, chiles y cebollas en torrejas o cajas de plástico antes de meterle al cazo.

Al armar los tacos de guisado, la distribución estratégica permite que la persona encargada tenga las salsas molidas a la mano izquierda, las tortillas a la derecha y la cacerola al frente. Esta disposición impide cruzar la cocina con las manos ocupadas o con objetos calientes.

El área de lavado se segrega del espacio de preparación de alimentos crudos. Tener un fregadero para el aseo de loza y un punto específico para el lavado de verduras previene la contaminación cruzada y acelera el trance de sacar el brillo a los trastes tras la comida.

La reestructuración del espacio exige una inversión de tiempo inicial para clasificar los elementos y asignarles un lugar fijo. Una vez establecido el recorrido, el mantenimiento del sistema exige únicamente devolver cada objeto a su posición tras su uso.

La adopción de estas dinámicas transforma la rutina de la cocina de una tarea con interrupciones a un proceso secuencial, reflejando la operación de un restaurante adaptada a las necesidades de un hogar en la capital.

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Redacción de Acción Informativa.

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