Donceles y los talleres del Centro Histórico mantienen viva la fotografía analógica en CDMX
Técnicos y laboratorios de la calle de Donceles conservan el oficio de reparar cámaras mecánicas y revelar negativos.
En el tramo tradicional de la calle de Donceles, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, un grupo de técnicos, mecánicos de precisión y laboratoristas independientes mantiene activo el ecosistema de la fotografía analógica, ofreciendo servicios de reparación de cámaras mecánicas de rollo, mantenimiento de lentes ópticos y revelado artesanal en cuarto oscuro para una nueva generación de estudiantes y fotoperiodistas.
Frente a la inmediatez de la tecnología digital, los locales emblemáticos de Donceles registran una afluencia constante de usuarios que buscan recuperar equipos antiguos o que acuden a adquirir rollos de película de 35 milímetros y formato medio de 120 milímetros.
En el ámbito de la cultura visual capitalina, el fenómeno de resistencia analógica ha consolidado a la calle de Donceles como un punto de encuentro obligado para fotógrafos documentales que valoran la textura, la latitud de exposición y la paciencia requerida por el proceso químico frente al sensor digital.
Laboratoristas del Centro Histórico explican que el costo promedio para adquirir, revelar y escanear un rollo de 36 exposiciones oscila entre los 350 y los 500 pesos mexicanos. A pesar del incremento en el precio de los insumos químicos importados, la demanda de servicios de digitalización de negativos mantiene con vida a estos comercios tradicionales.
Especialistas en historia de la fotografía recuerdan que Donceles ha funcionado como el corazón óptico de la capital desde mediados del siglo XX, sirviendo como centro de abastecimiento para generaciones de fotorreporteros que cubrieron los acontecimientos históricos del país para los diarios nacionales.
Docentes de facultades de artes visuales destacan que la enseñanza de la fotografía analógica permite a los estudiantes comprender a fondo la física de la luz, la apertura de diafragma y la profundidad de campo sin depender de las correcciones automáticas de los teléfonos inteligentes.
Para los entusiastas y coleccionistas que recorren el Centro Histórico, la conservación de estos talleres representa la oportunidad de preservar un patrimonio de ingeniería mecánica y óptica que forma parte de la memoria gráfica de la ciudad.
Comerciantes de la zona hicieron un llamado a las autoridades culturales de la capital para reconocer a los talleres de reparación óptica de Donceles como patrimonio cultural vivo del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Los laboratorios de Donceles continuarán ofreciendo talleres de revelado en blanco y negro y exposiciones de foto documental durante los fines de semana.
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