Tu dinero en el Senado: Adán Augusto y Noroña lo dejaron bajo llave
Tras la muerte del INAI, las contralorías del Congreso guardaron bajo reserva los gastos de Adán Augusto, los viajes de Noroña y las subvenciones. La publicidad no ejercida no aparece. ¿Quién abre la caja?
El Congreso de la Unión se convirtió en juez y parte de sus secretos. Desde que en junio de 2025 desapareció el INAI, las contralorías del Senado y de San Lázaro analizaron 275 recursos de revisión. Ninguno terminó con una victoria clara para el ciudadano que preguntó. En el Senado llegaron 84; no hay constancia de que hayan revocado de fondo una negativa. La emoción que deja el expediente no es sorpresa: es la sensación de que la llave cambió de bolsillo y se quedó en la misma chamarra.
Lo que quedó bajo llave no es un detalle administrativo. Son las contrataciones de asesores, las auditorías a los grupos parlamentarios, los gastos de oficinas, las posibles pesquisas por nepotismo, los comprobantes de Adán Augusto López Hernández con cargo al Senado y los viajes de Gerardo Fernández Noroña. También el costo del acto de Andrea Chávez en Chihuahua. Cuando el solicitante insiste, la respuesta oficial es que la información “tiene el carácter de reservada” porque está atada a un procedimiento de fiscalización en curso. El procedimiento, claro, lo lleva la misma casa.
¿Y la publicidad? Ahí está el hueco que más raspa. El Programa Operativo Anual del Senado asignó a la Coordinación de Comunicación Social 57.8 millones de pesos en 2024 y 43.8 millones en 2025. Noroña presidió la Mesa Directiva de septiembre de 2024 a agosto de 2025. En paralelo, el Consejo Editorial que él mismo encabezó —según su carta del 12 de noviembre de 2025— no recibió “un centavo partido por la mitad”. No hubo presupuesto ni para un volante. La pregunta no es retórica de café: si había partida etiquetada para difundir la actividad legislativa y parte no se ejerció, ¿a qué capítulo se fue, se reintegró a Tesofe o se diluyó en “otros servicios generales”?
Esa partida 3900 y el capítulo 4000 de transferencias y “otras ayudas” son el cajón donde el dinero deja de tener apellido. En los primeros nueve meses de 2025 el Senado reportó 551 millones 211 mil 400 pesos entregados a las bancadas: 61.2 millones al mes, más de 30 por ciento arriba de la legislatura previa. El último desglose fino de cómo lo gastan los grupos data de 2022. Pedir 2023, 2024 y 2025 termina en la misma pared: reservado, fiscalización en curso, busque usted en la PNT. En la PNT no está.
Adán Augusto controló, mientras presidió la Jucopo, una bolsa discrecional que reportajes con documentos del Comité de Administración situaron cerca de 1,894 millones de pesos anuales entre gastos administrativos, obras, viajes, apoyos y la operación de la Junta. En 2025 una partida de “transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas” saltó de 8 millones a 894 millones. Él dejó la presidencia de la Jucopo el 1 de febrero de 2026 para irse al territorio rumbo a 2027. El Grupo Tabasco, documentado en nóminas de mando, se quedó. La reserva de sus comprobantes no se levantó con su salida.
Noroña, por su lado, no es un fantasma presupuestal. El Senado pagó 695 mil 246 pesos para su informe de actividades de agosto de 2025 en la casona de Xicoténcatl: carpa, templete, 400 sillas, pantallas, iluminación. En viajes, la Cámara ha dicho que cubrió el equivalente a clase turista y que el resto lo puso el senador; las facturas a nombre del Senado y las versiones encontradas en PNT no siempre coinciden con el relato. Su hijo Emiliano González aparece en reportajes de nómina como asesor con sueldo de decenas de miles. Eso no prueba un delito; prueba que la pregunta por nepotismo no es un capricho de tuiteros.
La metáfora cotidiana es de vecindad: el administrador del edificio esconde las facturas de la azotea, de la fiesta del presidente de la asamblea y del primo que cobra por “asesorar”, y cuando el condómino pide verlas le dice que hay una auditoría interna… que él mismo preside. Usted paga la cuota. Usted no ve el Excel.
Lo que cambia en la vida del lector no es un escándalo de farándula. Es que el Poder que escribe las leyes de transparencia se eximió de la contraparte autónoma y ahora se califica la tarea. Ignacio Mier prometió en julio de 2026 transparentar dietas, bonos y apoyos “como manda la Constitución”. Las reservas de 2025 y del primer semestre de 2026 siguen ahí. Los estados financieros de cierre de 2025 y del primer trimestre de 2026 no estaban completos en el sitio ni con liga útil en la PNT cuando Excélsior los buscó.
El cierre no es un adjetivo. Es una cifra y una pregunta que se puede llevar a la siguiente asamblea o a la siguiente solicitud: 275 recursos, cero revocaciones plenas a favor de quien paga. Si el recurso de publicidad de la presidencia de Noroña no se ejerció, ¿en qué partida despertó? El Senado tiene la llave. El ciudadano, de momento, solo el recibo.
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