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¿Oro fabricado en laboratorio? Una empresa asegura haber convertido mercurio en oro y reabre un debate científico

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Convertir mercurio en oro, uno de los grandes sueños de la alquimia, vuelve a ser noticia por una afirmación científica que ha despertado tanto curiosidad como cautela. Marathon Fusion, una empresa emergente de energía de fusión con sede en San Francisco, Estados Unidos, asegura que logró transformar mercurio en oro estable y superar por un factor de diez un récord atribuido al CERN, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo.

La compañía anunció el resultado el 21 de octubre de 2026, pero la afirmación todavía no cuenta con una verificación independiente. La información disponible tampoco permite determinar cuánto oro se habría producido ni cuál sería el costo del procedimiento. Por ello, el anuncio no demuestra que la fabricación comercial de oro sea viable ni que pueda competir con la extracción minera.

El interés del caso radica en que la transmutación de un elemento químico en otro es posible mediante procesos nucleares. Sin embargo, conseguirlo en condiciones experimentales no equivale a producir cantidades comerciales de manera rentable, segura y continua.

¿Cómo se puede transformar el mercurio en oro?

Marathon Fusion fue fundada en 2023 por Kyle Schiller y Adam Rutkowski, un exingeniero de SpaceX. Su actividad principal consiste en desarrollar sistemas de combustible para futuras centrales de energía de fusión, una tecnología que busca generar electricidad mediante la unión de núcleos atómicos, de manera similar a lo que ocurre en el Sol.

Según el anuncio de la empresa, su método utiliza neutrones generados en reacciones de fusión que interactúan con núcleos de mercurio. Esa interacción puede modificar la composición nuclear del elemento y producir un isótopo inestable que, mediante su desintegración radiactiva, puede transformarse en oro.

La explicación requiere distinguir dos procesos. Las reacciones químicas convencionales reorganizan los electrones de los átomos, pero no cambian la identidad del elemento. Para convertir mercurio en oro es necesario modificar su núcleo, lo que constituye una transformación nuclear.

El oro se identifica por tener 79 protones en su núcleo, mientras que el mercurio tiene 80. Por eso, la transmutación exige una cadena de procesos nucleares capaz de producir un núcleo con la cantidad adecuada de protones. El resultado también depende de los isótopos involucrados y de su estabilidad.

Aunque este tipo de transformación es físicamente posible, su aplicación industrial presenta retos considerables. Es necesario evaluar la eficiencia del proceso, la cantidad obtenida, la energía utilizada, los materiales generados y los posibles riesgos asociados con la radiactividad.

El antecedente del CERN y el récord que Marathon asegura haber superado

El anuncio de Marathon se compara con los resultados del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, el acelerador de partículas más potente del mundo.

En 2025, el CERN informó que durante el funcionamiento del acelerador entre 2015 y 2018 se habían producido alrededor de 29 picogramos de oro, equivalentes a 29 billonésimas de gramo. La cantidad correspondía a unos 86 mil millones de núcleos de oro que existieron durante una fracción diminuta de segundo antes de destruirse en colisiones con los componentes del propio equipo.

Ese antecedente demuestra que es posible producir núcleos de oro mediante procesos de física nuclear, pero también ilustra la enorme distancia entre obtener cantidades microscópicas en un experimento y fabricar un material que pueda venderse.

Marathon sostiene que su resultado supera por diez el récord del CERN. Sin embargo, sin datos verificados sobre la cantidad producida, el procedimiento completo y las condiciones del experimento, no es posible evaluar de manera independiente esa comparación.

La empresa también afirma haber superado un récord soviético de hace cuatro décadas mediante una centrífuga de plasma, una máquina que hace girar a gran velocidad un gas eléctricamente cargado para separar isótopos utilizados en el combustible de fusión.

Además, señala que construye un reactor en San Francisco con el objetivo de alcanzar un récord de densidad de potencia, una medida de la energía producida en relación con el tamaño del sistema. Estos proyectos forman parte de su apuesta por desarrollar tecnología para futuras centrales de fusión.

¿Quién respalda a Marathon Fusion?

La compañía incluye al Departamento de Energía de Estados Unidos como socio en su página web y señala que recibió un premio de ARPA-E en 2023, una agencia dedicada a impulsar investigaciones energéticas de alto riesgo.

Entre sus respaldos también figuran Breakthrough Energy, la red de tecnologías climáticas fundada por Bill Gates, y Anglo American, el grupo minero propietario de De Beers, una de las principales compañías de diamantes naturales del mundo.

Estos vínculos ayudan a contextualizar la actividad de la empresa, pero no constituyen por sí mismos una validación científica de su anuncio sobre el oro. Para confirmar el resultado se necesitarían pruebas independientes que permitieran conocer la cantidad obtenida, su composición isotópica, su estabilidad y las condiciones bajo las cuales se produjo.

La distinción es importante porque una declaración empresarial, incluso cuando procede de una compañía con apoyos relevantes, no sustituye la evaluación técnica de un resultado experimental.

La caída de los diamantes sintéticos ofrece una advertencia

La posibilidad de fabricar oro en laboratorio ha despertado comparaciones con la transformación que experimentó el mercado de los diamantes después de la expansión de las piedras sintéticas.

Los diamantes producidos en laboratorio tienen esencialmente la misma composición química y estructura cristalina que los naturales. Aunque existen métodos para distinguirlos, su fabricación industrial permitió comercializarlos a precios considerablemente menores que los de las piedras extraídas de minas.

Según el analista del sector Paul Zimnisky, los precios mayoristas de los diamantes sintéticos cayeron entre 90 y 95 por ciento respecto de sus niveles de 2015. La competencia de estas piedras también presionó los precios de los diamantes naturales.

De Beers lanzó en 2018 su propia marca de diamantes de laboratorio, Lightbox, con un precio anunciado de 800 dólares por quilate. Sin embargo, cerró el negocio en 2025 para concentrarse en los diamantes naturales.

La empresa registró una pérdida subyacente de 511 millones de dólares en 2025, mientras Anglo American mantenía conversaciones para vender su participación de 85 por ciento en De Beers por alrededor de mil millones de dólares, según la información citada en el reporte original.

El caso muestra cómo una tecnología capaz de reproducir un material puede alterar los precios y las estrategias comerciales de una industria. Sin embargo, la comparación con el oro tiene límites importantes, tanto por las diferencias entre ambos materiales como por el estado de desarrollo de las tecnologías involucradas.

¿Por qué el oro es diferente?

El mercado del oro es mucho más amplio y está ligado no solo a la joyería, sino también a las reservas de los bancos centrales y a su papel como activo financiero. A diferencia de los diamantes, el oro es un elemento químico con propiedades estandarizadas, por lo que el metal obtenido mediante transmutación podría ser indistinguible del extraído de una mina una vez que se confirme su composición y desaparezca cualquier radiactividad residual.

De acuerdo con los datos citados en el informe, las minas produjeron 3 mil 672 toneladas de oro en 2025 y a lo largo de la historia se han extraído aproximadamente 222 mil 600 toneladas. Los bancos centrales también mantienen oro en sus reservas y varios han incrementado sus compras en los últimos años.

El precio del metal, por su parte, ha experimentado fuertes fluctuaciones. El reporte situó la cotización del jueves 22 de octubre en 4 mil 62 dólares por onza, más de 27 por ciento por debajo del máximo histórico de 5 mil 598 dólares registrado en enero.

Una investigación de Marathon publicada en 2025 estimó que una planta de fusión podría producir alrededor de cinco toneladas de oro anuales por cada gigavatio de electricidad. Si cien instalaciones alcanzaran esa capacidad, sumarían unas 500 toneladas al año, equivalentes a cerca de 14 por ciento de la producción minera de 2025.

No obstante, ese escenario es hipotético. Actualmente no existen plantas comerciales de fusión que vendan electricidad y las primeras instalaciones de este tipo todavía enfrentan importantes desafíos técnicos y económicos.

La radiactividad y los costos son los principales obstáculos

Incluso si la transmutación anunciada por Marathon se confirma, todavía habría que resolver cuestiones fundamentales antes de considerar la comercialización del oro.

La propia empresa ha advertido que el material producido podría contener isótopos radiactivos y que quizá tendría que permanecer almacenado hasta 18 años antes de poder venderse. El tiempo necesario dependería de los isótopos generados, sus periodos de semidesintegración y los niveles de radiactividad que presente el material.

También sería indispensable calcular el costo total del proceso. Producir oro en cantidades pequeñas mediante reacciones nucleares puede ser técnicamente posible, pero la viabilidad comercial exige demostrar que el valor del metal obtenido supera los gastos de energía, instalaciones, combustible, tratamiento, almacenamiento y control radiológico.

Por ahora, la compañía no ha presentado un plan público para fabricar y comercializar oro de esta manera. Tampoco se dispone de una evaluación independiente que permita comparar su método con los resultados del CERN o estimar su rentabilidad.

La transmutación del mercurio en oro dejó de ser únicamente una aspiración alquímica hace mucho tiempo: la física nuclear demuestra que puede ocurrir. La incógnita actual es otra: si será posible convertir ese conocimiento en un procedimiento industrial seguro y económicamente competitivo. Hasta que existan pruebas verificables y datos completos, el anuncio de Marathon Fusion debe considerarse una afirmación pendiente de confirmación, no el inicio de una nueva era del oro barato.

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