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CDMX dejará atrás el modelo tradicional de albergues para atender a personas en situación de calle

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La Ciudad de México modificará su estrategia de atención a personas en situación de calle con la puesta en marcha de la Red de Atención, Cuidados y Construcción de Autonomía, presentada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina. El nuevo esquema plantea pasar de una lógica principalmente asistencial a un modelo que incorpore salud mental, atención a las adicciones, capacitación laboral, vivienda y acompañamiento individualizado.

La primera etapa contempla cuatro Comunidades de Cuidados, que sustituirán progresivamente la denominación tradicional de albergues. En conjunto, estos espacios dispondrán de alrededor de 16 mil metros cuadrados y estarán ubicados en zonas céntricas, con la previsión de ampliar el modelo de manera gradual conforme a las necesidades de las distintas alcaldías. El albergue Coruña será transformado en la primera Comunidad de Cuidados una vez concluidas las adecuaciones correspondientes.

De acuerdo con el Gobierno capitalino, las nuevas instalaciones tendrán habitaciones individuales, áreas de convivencia, espacios culturales, deportivos y recreativos, además de zonas para animales de compañía. También se buscará evitar la separación de familias y garantizar el interés superior de niñas y niños, mientras que las personas con discapacidad o dificultades de movilidad podrán recibir rehabilitación física y acompañamiento de trabajo social.

Uno de los principales cambios estará en la incorporación de servicios especializados de salud mental, bienestar emocional y atención a las adicciones. Las Comunidades de Cuidados tendrán consultorios, enfermería y equipos multidisciplinarios de psicología, psiquiatría, medicina, trabajo social y atención a las adicciones. En situaciones de crisis aguda se contempla la canalización hospitalaria y posteriormente un proceso de egreso protegido.

La política también establece que la atención deberá realizarse de acuerdo con las necesidades de cada persona y con su consentimiento. Para ello, se conformará un Comité Técnico de Evaluación de Casos, integrado por distintas dependencias, que realizará diagnósticos y diseñará planes individualizados orientados a la recuperación de derechos, la autonomía y, cuando sea posible, el acceso a una vivienda y a una vida independiente.

El secretario de Bienestar e Inclusión Social, Pablo Yanes Rizo, explicó que el modelo se estructurará bajo el esquema de las 5A’s: acercamiento, atención, activación de alternativas, acompañamiento y construcción de autonomía. La estrategia incluye brigadas territoriales en las 16 alcaldías, atención diurna, servicios móviles, atención residencial intensiva para personas con problemas de adicciones y comunidades de cuidado diferenciadas.

El componente sanitario contempla además brigadas con servicios de medicina, psicología, odontología, enfermería y laboratorio, así como una valoración integral para determinar las necesidades de cada persona. También se prevén Hogares Protegidos para personas con discapacidad psicosocial que requieran cuidados continuos, con distintos niveles de atención, de acuerdo con la Secretaría de Salud capitalina.

La dimensión social buscará que las comunidades funcionen como espacios de transición y no como destinos permanentes. El objetivo planteado por las autoridades es que las personas puedan avanzar hacia condiciones de mayor autonomía mediante alimentación, atención médica, educación, capacitación para el empleo, actividades culturales y deportivas, acceso a vivienda y seguimiento después del egreso.

El anuncio parte de una problemática que ya había sido cuantificada por el propio Gobierno capitalino. El Censo de Población de Personas en Situación de Calle 2025 identificó 2 mil 869 personas en esta condición, principalmente en Cuauhtémoc, Iztacalco, Iztapalapa y Venustiano Carranza. El primer informe de Gobierno también reportó que la red de albergues atendió a más de mil 800 personas durante el periodo reportado y otorgó servicios de salud y consultas psicológicas.

El reto para la nueva política estará, por tanto, no sólo en ampliar la infraestructura sino en demostrar que el cambio de modelo produce resultados sostenibles. La disponibilidad de habitaciones, personal especializado, servicios de salud mental, mecanismos de atención voluntaria, alternativas de vivienda y oportunidades laborales serán factores determinantes para evaluar si las Comunidades de Cuidados logran reducir la permanencia en calle y evitar que las personas regresen a ella.

Brugada sostuvo que la estrategia busca reconocer a las personas en situación de calle como sujetos de derechos y no únicamente como destinatarias de asistencia. El planteamiento incorpora al sector dentro del Sistema de Cuidados de la Ciudad de México y pretende articular dependencias públicas y organizaciones de la sociedad civil. El desafío será convertir ese enfoque institucional en rutas concretas de autonomía, con seguimiento individual y resultados verificables.

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