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¿Por qué es tan difícil ver La Odisea como la imaginó Christopher Nolan?

Por admin 5 min de lectura

La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, no solo se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla del año, también está marcando un antes y un después en la historia del cine. El filme es el primero de ficción rodado por completo con cámaras IMAX y película de 70 milímetros, una apuesta técnica que ofrece una calidad de imagen sin precedentes, pero que también ha provocado un problema inesperado: muy pocas personas pueden verla exactamente como fue concebida por su director.

Apenas una semana después de su estreno, la producción ya había recaudado 303.9 millones de dólares en la taquilla mundial, de acuerdo con Box Office Mojo. Sin embargo, el éxito ha ido acompañado de una intensa conversación entre cinéfilos debido a la escasez de salas capaces de proyectar la cinta en su formato original.

Aunque existen alrededor de 1,829 pantallas IMAX distribuidas en distintos países, la gran mayoría utiliza proyectores láser digitales. Estos ofrecen una excelente calidad de imagen y permiten disfrutar buena parte de la experiencia IMAX, pero no reproducen la película de 70 milímetros con la relación de aspecto 1.43:1 que Nolan utilizó durante el rodaje.

En la práctica, esto significa que quienes ven La Odisea en un cine convencional o incluso en muchas salas IMAX observan una versión recortada del encuadre original. La imagen mantiene la parte central, pero pierde información en la zona superior e inferior, reduciendo parte del impacto visual que buscó el cineasta.

El verdadero lujo está en las salas equipadas con proyectores IMAX de 70 mm. En todo el planeta existen únicamente 41 de estos recintos, lo que las convierte en destinos muy buscados por los aficionados al cine. De ellas, 25 se encuentran en Estados Unidos, mientras que el resto está distribuido entre Canadá, Reino Unido, Francia, Bélgica, República Checa y Australia.

Christopher Nolan explicó durante la promoción de la película que el largometraje fue filmado íntegramente en película IMAX de 65 milímetros, por lo que la mejor manera de apreciarlo es mediante una proyección directa del negativo. No obstante, reconoció que la inmensa mayoría del público terminará viéndolo en salas tradicionales.

La escasez de estos proyectores ha provocado una auténtica fiebre entre los cinéfilos. En Londres, por ejemplo, las funciones del BFI IMAX agotaron sus boletos hasta septiembre, mientras que en ciudades como Nueva York y Los Ángeles las entradas para las funciones en 70 mm desaparecieron semanas antes, incluso en horarios poco habituales como las dos de la madrugada.

Algunos espectadores han recorrido cientos de kilómetros para vivir la experiencia. El creador de contenido Arnaud Duocuret contó que atravesó Francia para asistir a una función en IMAX 70 mm y aseguró que la calidad de la imagen resulta impactante, especialmente por la textura propia del celuloide. Medios especializados también han documentado casos de personas que condujeron durante varias horas o incluso tomaron vuelos para llegar a una de estas exclusivas salas.

Parte del desafío radica en la complejidad logística del formato. Cada copia física de La Odisea pesa aproximadamente 384 kilogramos y contiene cerca de 640 mil metros lineales de película, dimensiones que hacen mucho más costoso su transporte, almacenamiento y proyección.

Richard Gelfond, director ejecutivo de IMAX, explicó que aumentar rápidamente el número de proyectores de este tipo no resulta viable. Según detalló, hace cerca de medio siglo que no se fabrican nuevos proyectores de cine IMAX para película de 70 milímetros y, aunque la empresa produce constantemente equipos digitales, reemplazar miles de salas con proyectores analógicos sería poco práctico debido a que muy pocas películas se filman actualmente en ese formato.

La exclusividad de estas funciones también ha provocado críticas. Algunos especialistas consideran que una película pensada para un número tan reducido de pantallas deja fuera a gran parte del público. El crítico Alejandro G. Calvo, del sitio Sensacine, lamentó haber visto una versión “recortada” de la obra y cuestionó que la experiencia completa quede reservada para un grupo muy limitado de espectadores.

Mientras tanto, las redes sociales han respondido con humor. Decenas de memes muestran supuestas versiones de La Odisea reproduciéndose en teléfonos celulares, relojes inteligentes, consolas portátiles, pantallas de refrigeradores e incluso en antiguos reproductores iPod, como una forma de burlarse del discurso de Nolan sobre la importancia del formato cinematográfico.

Paradójicamente, con el paso de los meses la película llegará a plataformas de streaming y será vista en millones de televisores, computadoras, tabletas y teléfonos, muy lejos de la espectacular experiencia visual para la que fue diseñada originalmente. Aun así, el fenómeno ha vuelto a abrir el debate sobre la importancia de preservar la experiencia cinematográfica en pantalla grande y sobre los límites que impone la tecnología cuando una obra apuesta por llevar al máximo las posibilidades del cine.

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Redacción de Acción Informativa.

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